Ciclo: Ciencia desde el Territorio
Salud mental y ciencia: construir conocimiento desde el territorio
En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, compartimos investigaciones que, desde el Centro de Investigaciones y Transferencia (CIT) Rafaela, buscan comprender distintas dimensiones de la salud mental y aportar preguntas sobre los modos de cuidar.
10 de octubre | Día Mundial de la Salud Mental
Este Día Mundial de la Salud Mental vuelve a poner en agenda una conversación sobre el cuidado y las condiciones que lo hacen posible. Desde el CIT Rafaela nos orientamos a acompañar esta fecha compartiendo algunas reflexiones producidas en las investigaciones que venimos realizando, con la convicción de que el conocimiento sobre salud mental y el cuidado se producen en la vida cotidiana, en los vínculos y en las instituciones, y necesita del encuentro entre los saberes de las comunidades, los equipos de salud y de las organizaciones civiles y académicas.
Producir ciencia y producir salud mental comunitaria comparten, entonces, una apuesta: preguntar junto a otras personas, escuchar y lograr que lo investigado vuelva a los lugares donde se originó. En esta línea, este escrito se detiene especialmente en tres preguntas: cómo pensar la prevención del suicidio, qué efectos tiene el trabajo sobre la salud mental y qué desafíos enfrenta hoy la gestión del cuidado. No buscan cerrar discusiones, sino abrir debates.
Salud mental: una trama compleja
Producción de conocimiento y prevención del suicidio: ¿desde dónde pensamos el problema?
El suicidio constituye un problema de salud pública atravesado por fuertes desigualdades. A nivel mundial, la mayor parte de los suicidios ocurre en países de ingresos bajos y medios y, en América, los varones representan una proporción ampliamente mayoritaria. En Argentina, constituye actualmente la principal causa de muerte entre jóvenes de 15 a 34 años. En Santa Fe, entre 2017 y 2025, se produjo además un aumento del 18,2 % en el número total de casos (Observatorio de Política Criminal, 2026). Estos datos permiten advertir que no estamos frente a un fenómeno que pueda explicarse únicamente desde las características individuales de quienes atraviesan una crisis. Sin embargo, el reconocimiento de que existen dimensiones sociales involucradas en esta problemática no ha conducido al abandono de una perspectiva individualizante en su comprensión.
Una forma habitual de incorporar “lo social” consiste en agregar a los factores individuales una serie de condiciones —pobreza, desempleo, violencia, consumo de alcohol, aislamiento, entre otras— que pasarían a funcionar como factores de riesgo. Aunque esta perspectiva amplía la mirada, puede mantener la explicación organizada alrededor del individuo y concebir las condiciones sociales como elementos externos que inciden sobre él. Frente a esto, la perspectiva de la determinación social de la salud, desarrollada desde la salud colectiva latinoamericana, propone otra forma de comprender el problema: no se trata sólo de identificar qué factores aumentan o disminuyen el riesgo, sino de analizar los procesos históricos, económicos, políticos, culturales y territoriales que producen las condiciones de vida y configuran, de manera desigual, las posibilidades de cuidado y las experiencias de sufrimiento. Cuando las intervenciones del sector salud quedan circunscriptas a sus dispositivos especializados —detección de riesgo, atención clínica, tratamiento farmacológico, seguimiento— y las condiciones sociales aparecen como aquello que corresponde abordar a otros sectores, se establece una separación entre los padecimientos y los procesos sociales en los que se configuran. Esta separación resulta especialmente relevante al pensar en jóvenes y, particularmente, en varones jóvenes que viven en contextos de vulnerabilidad social (Fulladoza, 2025), cuyas formas de vincularse con las instituciones, expresar el sufrimiento, cuidarse o pedir ayuda no siempre coinciden con las modalidades habituales de acceso a los servicios de salud.
Esto nos conduce a interrogar qué entendemos por prevención y desde dónde producimos conocimiento sobre ella. Una perspectiva interseccional permite atender a los modos y contextos en que género, generación, clase social, sexualidad, discapacidad y otras relaciones de desigualdad históricamente estructuradas se articulan en procesos concretos y situados. Desde esta perspectiva, prevenir supone problematizar y comprender las condiciones y relaciones que configuran las posibilidades de vida, sufrimiento y cuidado en los territorios.
Trabajo y salud mental
Interrogarse por las vinculaciones entre el trabajo y la salud mental implica analizar la paradoja sobre la cual se constituye dicha relación: la experiencia del trabajo puede catalizar procesos de autorrealización y bienestar emocional o; por el contrario, puede constituirse en una fuente de malestar y sufrimiento psíquico. Identificar las condiciones y los factores determinantes de uno u otro escenario es uno de los objetivos que más ha concentrado los esfuerzos de quienes investigamos en esta línea. El impacto de la organización del trabajo sobre la salud psíquica no deja lugar a dudas. Así lo han demostrado numerosas investigaciones desde el enfoque del riesgo psicosocial y la psicodinámica del trabajo. Sin embargo, las vinculaciones entre trabajo y salud mental también admiten otra lectura posible. En esta línea, los aportes de la psicología de la salud ocupacional positiva vienen analizando cómo recursos y prácticas personales, laborales y organizacionales pueden oficiar como factores de protección, estimulando el bienestar ocupacional.
Los hallazgos, recortes de una problemática compleja y multivariada, lejos de ser concluyentes nos invitan a seguir pensando. Porque interrogarse por la salud mental de los y las trabajadores/as requiere tener en cuenta la trama compleja de aspectos sociales, económicos, organizacionales y los procesos psicosociales inmersos en el proceso salud-enfermedad. En este sentido, resulta fundamental destacar que nuestra salud mental se vincula de manera estrecha con los sistemas de opresión dominantes del capitalismo, el capacitismo, el colonialismo y la opresión de raza/género, de modo que la complejidad del contexto actual nos obliga a contemplar de forma dialéctica los micro y macro-escenarios políticos y sociales en los que el trabajo y las personas trabajadoras están inmersas.
La auténtica promoción de la salud mental en el trabajo y prevención del sufrimiento psíquico requiere transicionar desde intervenciones reactivas e individuales, hacia estrategias institucionales y políticas de Estado que contemplen la participación activa de las y los trabajadores.
Gestión del cuidado: normas, prácticas y desafíos
Puesto que aquello que entendemos como sufrimiento psíquico interactúa con el mundo político, un mundo que, al decir Micha Frazer-Carroll (2025), es particularmente letal para algunos cuerpomentes, es necesario recuperar los procesos que se vienen desarrollando en nuestro país a partir de la sanción de la actual Ley Nacional de Salud Mental Nº 26.657 (2010).
La sanción de la Ley Nacional de Salud Mental N.º 26.657 en 2010 constituyó un punto de inflexión en las políticas de salud mental en Argentina, al establecer un marco orientado a sustituir el modelo de atención centrado en el hospital psiquiátrico por un enfoque basado en derechos humanos. Esto implica un marco de comprensión acerca de las personas con padecimientos subjetivos como sujetos activos de derecho y no como objetos de tutela o peligrosidad que debieran ser confinados al encierro. Desde esta concepción, tener un diagnóstico en salud mental no autoriza a presumir la incapacidad de un sujeto ni a limitar sus derechos civiles y se asume que los modelos participativos y comunitarios son una respuesta más humanitaria pero también más eficaz para abordar las problemáticas de salud mental dado que las personas no son concebidas como individuos aislados de su contexto sino parte de una comunidad. A raíz de ello, la Ley resalta la responsabilidad indelegable del Estado de garantizar el derecho de las personas a recibir tratamientos personalizados en ambientes aptos y la necesidad de utilizar modalidades de atención basadas en la comunidad, en donde la internación constituye una medida restrictiva que sólo debe ser indicada cuando aporte mayores beneficios terapéuticos que otras alternativas de atención disponibles en el entorno familiar, comunitario o social.
Este marco se inscribe en una crítica más amplia a las formas tutelares y manicomiales de atención y a procesos como la medicalización y psicopatologización de experiencias vinculadas con condiciones sociales concretas, la farmacologización como respuesta predominante y distintas formas de coerción y abuso de poder. Desde esta perspectiva, los procesos de salud, padecimiento y cuidado requieren ser comprendidos atendiendo a las condiciones sociales e institucionales en las que tienen lugar. De este modo, la implementación de los principios establecidos por la Ley involucra las condiciones concretas en las que se organiza la atención en salud mental. Entre otras dimensiones, esto supone considerar los recursos y características de los efectores, la complejidad de los padecimientos y las modalidades de articulación entre los distintos actores y subsistemas.
En esta línea, investigaciones producidas en la región de Rafaela ponen la mirada en quienes sostienen cotidianamente el cuidado: los equipos de salud del sistema estatal. Desde un enfoque cualitativo y situado, interesa comprender cómo gestionan el cuidado en un escenario pospandémico atravesado por transformaciones institucionales, atendiendo a la distancia entre el trabajo prescripto y la actividad efectiva, a los dispositivos colectivos que los equipos construyen para sostener su tarea y a las condiciones de salud mental de quienes trabajan en los servicios. Analizar estas dimensiones permite abordar la implementación de las políticas de salud mental no sólo desde sus prescripciones normativas, sino también desde las condiciones concretas en las que estas orientaciones adquieren forma en las prácticas cotidianas.
Investigar cómo se organiza el cuidado constituye también una forma de interrogar las condiciones institucionales y políticas en las que se produce la atención en la salud mental. Producir conocimiento situado sobre estas experiencias abre preguntas sobre las transformaciones necesarias en diálogo con quienes sostienen y gestionan los servicios de salud.
Referencia bibliográfica
- Dionisio, C. (2026). Narrarse entre-tiempos: relatos de vida entre el psicoanálisis y el anacronismo. Revista Interdisciplina [En prensa]
- Fulladoza, L. (2025). Aproximaciones a las lógicas del cuidado de sí en varones jóvenes de territorios vulnerables del borde costero de Paraná (Entre Ríos) y Santa Fe (Santa Fe) y sus vínculos con los servicios de salud. En C. Toibero, V. Varela, N. J. Gómez y L. Regaldo (Comps.), Trayectorias y desafíos a 40 años de la recuperación democrática: Libro de trabajos completos del VI Congreso Nacional de Problemáticas Sociales Contemporáneas (pp. 368–378). Universidad Nacional del Litoral. https://www.fhuc.unl.edu.ar/institucional/wp-content/uploads/sites/3/2018/08/Trayectorias-y-desaf%C3%ADos-a-40-a%C3%B1os-de-la-recuperaci%C3%B3n-democr%C3%A1tica.pdf
- Frazer-Carroll, M. (2025). La salud mental en un mundo enloquecedor. En Mundo loco: Políticas de la salud mental (pp. 73–92). Coloquio de Perros.
- Observatorio de Política Criminal. (2026). Cuando matarse aparece como una opción en la Argentina. https://sandbox.nubizate.com.ar/storage/1306700/uploads/Cuando%20matarse%20es%20una%20opcion%20final.pdf
- Padrón, M. E. (2025). Dispositivos comunitarios en salud: Experiencias situadas en el ámbito de salud estatal de la región de Rafaela (Santa Fe, Argentina). Investigando en Psicología, 2(26), 53-66. https://doi.org/10.70198/iep.v2i26.317
- Padrón, M. E., & Pussetto, L. G. (2025). Red de servicios matriciales como estrategia en la producción de cuidados en salud: Experiencias en el ámbito estatal de la región de Rafaela (provincia de Santa Fe). Revista Trazos Universitarios, 15(1). https://ediciones.ucse.edu.ar/index.php/trazos/article/view/820
- Salessi, S. (2024). Capital Psicológico, Trabajo Significativo y Satisfacción Laboral en Docentes Argentinos. Revista del Instituto Rosario de Investigaciones en Ciencias de la Educación IRICE(45), 75-90. https://doi.org/10.35305/revistairice.vi45.1746
Por Cecilia Dionisio, Luciana Fulladoza, María Eugenia Padrón y Solana Salessi (integrantes del CIT Rafaela - Educación, Nuevas tecnologías de la comunicación y Territorios)