Sociedad del Cuidado
Ansiedad y culpa: las emociones de padres y madres cuando sus hijos/as usan celulares
El GESSET presentó los resultados preliminares de la primera encuesta sobre prácticas y emociones del cuidado de niñas y niños en el aglomerado Rafaela. Los datos muestran una marcada división sexual del cuidado y matices de género en las emociones que lo acompañan. Sin embargo, de la alegría, felicidad y orgullo se pasa abruptamente a la ansiedad, culpa, resignación cuando se refieren al uso de celulares.
El Grupo de Estudios Sociales sobre Sensibilidades, Estructuración social y Trabajos (GESSET), del CIT Rafaela (CONICET-UNRaf), presentó el primer informe con resultados preliminares de la encuesta sobre prácticas y emociones del cuidado de niñas y niños en el aglomerado Rafaela (incluye la ciudad homónima, Bella Italia, Susana, Lehmann y Presidente Roca). El informe fue elaborado por las Dras. Gabriela Vergara y Andreína Colombo, en el marco de la convocatoria Investigación Orientada 2025 de la ASaCTeI, eje "Sociedad del Cuidado".
Según el Censo 2022, el aglomerado tiene 19.255 hogares con niñas y niños de hasta 12 años. Entre el 24 de julio y el 15 de agosto de 2026 se relevaron 600 de estos hogares, construyendo una muestra estadísticamente representativa del conjunto.
Cómo son y cómo se sostienen los hogares
El 68,3% de los hogares tiene hasta cuatro integrantes. En el 93% de los casos, la principal fuente de ingresos es el trabajo, y en el 55% trabajan dos personas. Ese ingreso se complementa con la Asignación Universal por Hijo (28,3% de los hogares) y con cuotas alimentarias (16,7%).
Una marcada división por género en los trabajos
El informe muestra que, en todas las tareas y en las tres franjas de edad analizadas, la proporción de mujeres que realizó el cuidado el día anterior supera ampliamente a la de varones. Con niñas y niños de 0 a 3 años, el 90,2% de las mujeres los bañó y el 86,6% los alimentó, frente al 9,8% y el 13,4% de los varones. En la franja de 7 a 12 años, el 93% de las mujeres se ocupó de la ropa y el calzado, contra el 7% de los varones.
La participación masculina es mayor en el juego y las salidas: alcanza el 25% en jugar y el 24,2% en llevar a la plaza, al club o a un cumpleaños. Es menor en la higiene y en las tareas domésticas.
Las diferencias también aparecen en el trabajo remunerado. Entre las personas encuestadas, trabaja el 90,1% de los varones y el 67,2% de las mujeres. Ellas se concentran más en el trabajo por cuenta propia, en las jornadas más cortas y en las discontinuas o cortadas, y con más frecuencia trabajan cerca o dentro de su casa.
Qué sienten quienes cuidan
Al preguntar por las tareas de cuidado, la alegría y la felicidad encabezan las emociones, con diferencias leves entre varones y mujeres. En cambio, cuando se consulta por la flexibilidad del trabajo y el tiempo que pueden dedicar a sus hijos e hijas, entre las mujeres se destaca la culpa (8,1%, casi el doble que entre los varones), mientras que entre los varones pesa más la felicidad (27,5% frente a 20,5%).
El registro cambia cuando se pregunta por el uso de celulares y otros dispositivos. Las emociones se reparten de manera más pareja y aparecen la ansiedad, la culpa, la resignación y el enojo. Entre los varones encabeza la ansiedad o preocupación (25,3%). Entre las mujeres, la culpa (19,2%).
Redes de cuidado
Además de quien respondió la encuesta, el otro progenitor es la figura que más participa del cuidado cotidiano (60,2%), seguido por abuelos y abuelas (20%), y hermanos y hermanas (15%). Ante una urgencia, se confía sobre todo en la pareja actual (53%) y en abuelos, abuelas u otros familiares de la parte materna (41%). El cuidado se resuelve ampliamente dentro de la familia.
Próximos pasos
Estos resultados son preliminares y forman parte de un estudio que continúa. Para más detalle sobre el trabajo LINK de acceso al Repositorio UNRaf.